domingo, 22 de enero de 2017

Familia... o una cobra en mi cocina

Por el mercado y su suelo de agua dulce,
la cocina al sol,
la tabla y el cuchillo,
la sartén abollada, el arroz lavado (siete veces por lo menos);

el vino en sus copas,
tan transparente.

Gracias por el ventilador y su vacilante traqueteo
en la penumbra.

Por los cubiertos de plata y las servilletas de tela,
la luz que entraba por el balcón mientras me leías en voz alta
(por las fotos: por mirarme).

Pero,
sobre todo,
gracias
por tu compañía.

Berna Wang - Gracias. La Mirada Oblicua




"Incrementemos las palabras que tienen que ver con el sentimiento positivo y hagamos visibles esas palabras de algún modo; una forma creativa consiste en hacer de la cocina un «fortín» de positividad, es allí donde solemos invertir más tiempo, tomar decisiones, compartir una buena charla o desvelar lo que nos preocupa en busca de un buen consejo mientras tomamos un café o preparamos la cena, así que colocar a la vista—en los azulejos o en la nevera—unas simples palabras elegidas hacen que nos sintamos francamente bien."


Hace unos días leía este artículo de Luis Castellanos sobre el poder de las palabras en nuestra vida y pensé en cuantas de las sesiones de familia que hago se hacen (o al menos una parte) en la cocina. Ahora ya entiendo por qué se elige así. Este lugar es el principio de conversaciones, bromas y "grandes" demostraciones de amor.
Preparar un aperitivo con cuidado y mimo, aprovechar su calor para arrumacos varios... o "cobras", si es el objeto de los cariños es un adolescente. En la cocina se crean los vínculos, allí se hace familia...

Quién dijo que las sesiones de familia solo se hacen cuando hay pequeñines en casa?
Cada uno de sus momentos por ser únicos e irrepetibles son tremendamente valiosos.




Música: Stevie Wonder- Signed Sealed Delivered I'm Yours




No hay comentarios:


facebook