jueves, 11 de febrero de 2016

Adivina cuánto te quiero

Era la hora de dormir. 

La liebre pequeña color de avellana se agarraba fuertemente a las orejas de la gran liebre color avellana. Quería estar segura de que la liebre grande la escuchaba -Adivina cuánto te quiero, le dijo.
¡Uf!, no creo que pueda adivinarlo, contestó la liebre grande.

Así -dijo la liebre pequeña abriendo los brazos todo lo que podía.

La gran liebre color de avellana tenía los brazos aún más largos: -Pues yo te quiero así, le respondió.

¡Umm...., cuánto!, pensó la liebre pequeña. -Yo te quiero hasta aquí arriba, añadió la liebre pequeña.

Y yo te quiero hasta aquí arriba, contestó la liebre grande.

¡Qué alto...! ¡Ojalá yo tuviese brazos tan largos! -pensó la liebre pequeña. Entonces tuvo una idea: se puso boca abajo apoyando las patas sobre el tronco de un árbol. -Te quiero hasta la punta de mis pies -dijo.

Y yo te quiero hasta la punta de tus pies, dijo la liebre grande color de avellana alzándola por encima de su cabeza.

Te quiero todo lo alto que pueda saltar, se reía la liebre pequeña dando brincos arriba y abajo.

Pues yo te quiero todo lo alto que pueda saltar, sonrió la gran liebre. Y dio tal brinco que sus orejas rozaron las ramas de un árbol.

¡Qué salto!, pensó la liebre pequeña. ¡Cómo me gustaría saltar así!. ¡Te quiero de aquí hasta el final de aquel camino, hasta aquel río a lo lejos!, gritó la pequeña liebre.

¡Yo te quiero más allá del río y de las lejanas colinas¡, dijo la liebre grande.

¡Qué lejos!, pensó la liebre pequeña color de avellana.

Tenía tanto sueño que no podía pensar más. Entonces miró por encima de los arbustos, hacia la enorme oscuridad de la noche. Nada podía estar más lejos que el cielo. -Te quiero de aquí a la luna, dijo, y cerró los ojos.

Eso está muy lejos, dijo la liebre grande. -Eso está lejísimos.

La gran liebre color avellana acostó a la liebre pequeña en una cama de hojas. Se quedó a su lado y le dio un beso de buenas noches. Luego se acercó aún más y le susurró con una sonrisa: Yo te quiero de aquí a la luna... y vuelta.


Sam McBratney - Adivina cuánto te quiero
 



Este es uno de esos cuentos que me voy encontrando casi sistemáticamente en todas las casas de las familias donde voy a hacer fotos. Así que un poco curiosa lo busqué para leerlo y...

Ahora entiendo porque está en casi todas las casas!!!


Cuando pasas unas horas con una familia ves esa "competición" de amor en directo. Y eso fue lo que pasó aquel día con Héctor y sus papás...

Él es pequeño aún y no puede decir hasta donde los quiere, pero... deja que pase el tiempo!!

Sin embargo ellos sí lo hacían,
constantemente,
con palabras, con mil gestos.

Y yo... no perdía detalle


hector from ISABEL rojo on Vimeo.

R. City ft Adam Levine - Locked Away




2 comentarios:

Eva Mansilla dijo...

Me encanta, Isabel!
Además, gracias por descubrirme el cuento... ya lo tengo pedido para mi niña ;)

Isabel Rojo fotógrafa dijo...

Muchas gracias!!! me encanta que te encante Eva.


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