jueves, 24 de abril de 2014

Iluminándonos

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos



Crees en el destino?

Yo sí


No me queda otra que hacerlo.


El día que me llegó aquel mensaje de Mar diciendome que quería que hiciera fotos de la comunión de su hijo Rodrigo, que quería que contara su historia, la su familia, supe que algo especial se abría ante mí.

Acercarme a Mar y su familia, a su historia llena de amor, de ausencias que no lo son (tanto), de presencias que se sienten, de huecos cubiertos con grandes dosis de cariño, de ángeles que nos rodeaban por donde quiera que íbamos, hizo que mi fuego bobo deseara ser un fuego grande, grande y un fuego loco, muy loco... como los suyos.

Junto a ellos, sin parpadear apenas, formando parte por unos breves momentos de todo aquel abrazo constante, dejándome envolver por él...

Y es que hay veces que sientes la magia a tu alrededor y sólo has de permitir(te) que fluya.




Gracias Mar, Ana, Ana y Enrique, Paula, Rodrigo, Ricardo y Nano...

y sobre todo a ti, Ángel




Música – Nuestra playa eres tú – BSO Maktub (Laura Esquivel & Bejotaeme y Crema)






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