sábado, 2 de junio de 2012

Con tinta de calamar


Cuando Luis Miguel, aquel Ulises cotidiano, me preguntó si podía usar alguna de las fotos que le había hecho en su sesión, para ser la portada y foto de autor de su libro de relatos cortos Con tinta de calamar, ni se me ocurrió que me haría tantísima ilusión tenerlo en las manos hecho realidad. 


Y aquí está ya. 



Ayer fui invitada a la presentación y no sólo vi esas fotos formando parte de un proyecto, de un sueño, sino que vi mi nombre en los agradecimientos y el relato que nos dedicó a mi cámara y a mí tras la sesión, impreso negro sobre blanco. 



Gran, gran emoción. 





AGENTE SIETE CERO CERO

Soy un descendiente de los dioses griegos, de los titanes, el hijo favorito de Polifemo, Soy un ente parpadeante. Como El hombre de hielo, el superhéroe de Marvel, tengo el poder de congelar a quien quiera, sólo tengo que enfocarlo y “Clic”, congelado. Siempre había creído que era un espécimen del género masculino, pues al igual que el macho de la especie humana, a veces tenía tres piernas. Pero un día comprobé que era hermafrodita, pues descubrí mi parte femenina al fotografiarme en el espejo. Observé que salían brazos y piernas de un cuerpo pequeño, una melena larga y castaña envolvía mi cuerpo central y compacto en el que se podían apreciar dos manos inútiles pegadas a él, con unos dedos con una movilidad restringida apenas a un único pero importante movimiento masturbatorio consistente en acariciar el clítoris de mi disparador hasta conseguir mi estremecimiento en un orgásmico y parpadeante clic, al que precedía el bascular de mi objetivo en un movimiento de aproximación y alejamiento como si fuera un mete y saca.
Mi agente Kon, Ni Kon Siete Cero Cero  y yo



Mi nombre es Kon, Ni Kon D700 con licencia para fotografiar.

Puedo decir que tengo unos recuerdos de película. Dicen que la primera foto la hice en 1827 y tardé más de 8 horas. He fotografiado a un monje budista quemándose a lo bonzo, he visto a un cuervo mirar como moría una niña en el Sudán, he visto galaxias lejanas, he visto dos pájaros de hierro chocar contra arboles de acero, cemento y cristal, he visto hombres subidos a tanques, milicianos morir en la guerra de España, he visto hombres que parecían sombras salir de los campos de exterminio, he visto besos en las calles de Nueva York, a los Beatles cruzar en Abbey Road, he visto nacer niños y estrellas, he visto izar banderas en Iwo Jima y arriarlas, he visto a Gandhi y al Che, a Einstein y a Marilin, he visto llegar a la luna y setas que no eran setas, “He visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la obscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser”(1), pero sobre todo he visto ojos y dentro de ellos belleza, deseo, pasión, sabiduría, miedo. He visto al hombre y a la mujer por dentro a través de sus ojos y yo, que nací en Grecia, hijo de los dioses, hoy descanso en los Jardines de Babilonia.

(1) Monologo del mutante en la película Blade Runner de Ridley Scott. 

Añadir leyenda

Babilonia sigue siendo un buen lugar donde poder soñar. :DDDD


2 comentarios:

S. dijo...

Pues veo que no se ha cortado con los relatos, bastante grueso veo yo el libro. Si consigue volverse el mejor vendedor del mundo cual capítulo de "Dimensión desconocido" y el asunto resulta rentable, ya estoy viendo una futura colaboración fotográfica-narrativa.

Un abrazo.

Isabel Rojo fotógrafa dijo...

Hummm, según dice ya está escribiendo el segundo. Igual estamos ante un nuevo caso de la Dimensión desconocida" ciertamente. :PPPPP


facebook